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UNGASS: Die ungeschriebene Geschichte

Zusammenfassung

La “ comunidad internacional ” mostró una aparente unanimidad al ratificar el enfoque prohibicionista sobre el control de drogas en la Sesión Especial de 1998 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS, siglas en inglés) sobre drogas. Pero lo cierto es que existe un largo conflicto en el seno de la ONU que enfrenta a las naciones que desean mantener el régimen de la prohibición ya las que aspiran a adoptar un enfoque más pragmático. La complejidad y el curso de este conflicto puede seguirse a lo largo de los miles de documentos y actas de reuniones publicados por la ONU que revelan la historia no escrita de los acontecimientos que llevaron a la celebración de la UNGASS. En ellos se pone de manifiesto hasta dónde han llegado los partidarios de la línea dura para mantener el statu quo, valiéndose de retórica, desmentidos, manipulación, presentación selectiva, tergiversación y eliminación de pruebas, uso selectivo de expertos, amenazas sobre la asignación de fondos y la purga de “derrotistas” del sistema de la ONU . La ONU se ha comprometido a conseguir un mundo libre de drogas para 2008, aunque el problema empeora a mayor velocidad de la que el remedio utilizado necesita para solucionarlo. Sin embargo, algunos defensores de la reforma y la pragmática han estado desafiando al sistema mediante sus políticas nacionales. Puede que ello anime a adoptar un enfoque más realista ante las drogas ilícitas y contribuya a establecer un funcionamiento más racional en las organizaciones del sistema de control de drogas de la ONU .

Einführung

Kofi Annan propuso un brindis en la 20ª Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas (UNGASS, siglas en inglés) sobre el problema mundial de las drogas, celebrada entre el 8 y el 10 de junio de 1998: “ Excelencias, amigos, permítanme alzar la copa con el deseo de que cuando rememoremos esta reunión, lo hagamos porque fue el momento en que nuestros retos se convirtieron en el testimonio de nuestro compromiso. El momento en que nos comprometimos a cooperar para convertirnos en una familia de naciones libre de drogas en el siglo XXI ”. Apenas unos días antes de la reunión, un discurso del Sr. Annan grabado en vídeo recogía las siguientes palabras: “ Nuestro compromiso consiste en conseguir verdaderos resultados en la eliminación de los cultivos de drogas para el año 2008. Abrigo la esperanza de que esta sesión pasará a la historia como el momento en que la comunidad internacional alcanzó el consenso necesario para acometer esta empresa seriamente ”. El presidente de la Sesión Especial, el Sr. Udovenko (Ucrania), abrió la reunión afirmando: “ El problema de la droga no se puede disfrazar con buenas intenciones y la comunidad internacional debe estar preparada para librar una dura y larga batalla ”. Y, al cierre de la cumbre, hizo hincapié en la necesidad de una “mayor convergencia de opiniones” y de un “ espíritu de unidad ”. Manifestó asimismo su deseo de que la Sesión “ pase a la historia como un acontecimiento decisivo ” y, a modo de conclusión, añadió: “ Contamos con una buena estrategia y con una serie de medidas y objetivos que deben cumplirse en un plazo determinado ” (A/S-20/PV.1-9).

La comunidad internacional está a punto de revisar este acontecimiento mediante el examen de mitad de período de la UNGASS que se celebrará entre el 16 y el 17 de abril en Viena. En estos momentos, cabe preguntarse si, cinco años después, podremos confirmar el optimismo de Annan y Udovenko en cuanto a un “ acontecimiento decisivo ”? ¿Podremos alzar nuestras copas para celebrar los “ verdaderos resultados ”? ¿Cuál era el alcance del “ consenso ” en el punto de partida? ¿Volverán a reunirse los delegados en abril de 2003 con ese mismo “ espíritu de unidad ”? Este artículo reconstruye la historia no escrita de la UNGASS de 1988 y el tremendo esfuerzo que supone justificar el debate actual sobre las drogas en el sistema de las Naciones Unidas.

Una década ajetreada: 1991-2000

En 1987 se celebró en Viena la Conferencia Internacional sobre el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. En 1988 se adoptó la Convención de Viena contra el Tráfico Ilícito. En 1990, la Asamblea General dedicó una primera Sesión Especial al problema de las drogas que aprobó un Programa Global de Acción y anunció que el período 1991-2000 se iba a convertir en la Década de las Naciones Unidas contra el Uso Indebido de Drogas. En 1991, se creó el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID). Así fue como se montó el escenario de la ONU para una nueva era de actuaciones contra la droga.

La Década contra el Uso Indebido de Drogas se convirtió ciertamente en una época de lo más ajetreada para los responsables y legisladores de políticas sobre drogas de todo el mundo. El primer gran paso se dio con la convocatoria de una reunión de tres días de las más altas esferas de la Asamblea General de 1993 para “ examinar urgentemente la situación de la cooperación internacional ” en materia de control de drogas. Se esperaba que la “ caída del muro ” y el fin de la confrontación ideológica facilitaría la búsqueda de puntos en común y mejoraría la colaboración internacional. En el discurso de apertura de la reunión, su presidente señaló que la victoria de la comunidad internacional sobre el uso indebido de las drogas “ sería la prueba de fuego para demostrar su capacidad de respuesta ante los problemas planteados tras el fin de la guerra fría ”. ¿Conseguiría la comunidad internacional pasar del dicho al hecho en su campaña integral contra las drogas ilícitas? Según la opinión del presidente, la respuesta a tal pregunta demostraría si los países podrían “ cooperar en armonía por un bien común ” (A/48/PV.37).

Esta armonía, no obstante, se vería rota por la aún actual dicotomía entre el Norte y el Sur y por los experimentos europeos para la reducción del daño; dos hechos que ponían en duda la validez del marco de control de drogas existente.

La voz mexicana

Fue una carta procedente de México y dirigida al Secretario General de la ONU la que marcó la pauta de la reunión de 1993. En ella se detallaban una serie de puntos clave. Dado que, a pesar de los esfuerzos realizados, el consumo no cesaba de aumentar y las organizaciones criminales prosperaban y se extendían, México se planteaba el acontecimiento como una oportunidad única para la reflexión internacional que, en aquel momento, y debido a la gravedad de la situación, se había convertido en un imperativo. México solicitaba que se prestara mayor atención a la demanda porque “ el consumo de drogas constituye la fuerza generadora de la producción y el tráfico de las mismas, la reducción de su demanda se revela como una solución radical – aunque a largo plazo – del problema ”. Asimismo, opinaba que “ el camino más eficaz para abatir la producción y tráfico de los estupefacientes consiste en la paulatina reducción tanto de los consumidores actuales como de los eventuales ”. Es evidente que esta carta incluía una fuerte crítica contra las operaciones antidroga llevadas a cabo por los Estados Unidos en territorio mexicano y por el mecanismo unilateral de certificación de estupefacientes estadounidense. La misiva señalaba que, para que el frente unido contra la adicción y el tráfico de drogas ganara terreno, se requería buena fe, principios de legalidad, voluntad política, capacidad de concertación, reconocimiento a las identidades propias de cada nación y respeto incondicional por sus derechos soberanos. Se censuraba además las “ imposiciones hegemónicas ”, la “ política de reproche ” y el “ señalamiento de culpas mediante esquemas de maniqueísmo geográfico, que nada resuelven ” (A/C.3/48/2).

México subrayó también la necesidad de revisar la clasificación de los estupefacientes según los criterios de la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) “ a fin de reducir el mercado ilícito de drogas ”, con lo que dejaba entrever que consideraba que el control de ciertas substancias debía abandonarse. La carta especificaba las cuestiones que debían examinarse con mayor urgencia para que la idea del “ enfoque equilibrado ” se tomara en serio. La mayoría de dichas cuestiones aparecerían, cinco años más tarde, en la agenda de la UNGASS: reducción de la demanda, blanqueo de dinero, precursores químicos, drogas sintéticas y mayor inversión en desarrollo alternativo.

Un desequilibrio inherente

La carta de México reflejaba las tensiones entre los Estados Unidos y Latinoamérica en materia de drogas, así como la tradicional división entre la demanda y la oferta en el sistema de control de drogas internacional. Ambos hechos resultaron del desequilibrio en las relaciones de poder político a la sombra del que se negociaron las tres convenciones. La Convención Única de 1961 se centraba en los “estupefacientes” y estaba concebida, en gran medida, como instrumento de control de la coca/cocaína, el opio/heroína y el cannabis. Se apuntaba como objetivo principal a las drogas extraídas a partir de plantas cuyo cultivo, en aquel momento, estaba muy extendido en países del Sur con una larga tradición en el uso de las materias primas derivadas de dichas plantas. La clasificación de las diversas plantas y sus productos derivados (no los precursores químicos usados para su procesamiento) en las listas de control más estrictas no se realizó según estudios científicos sino partiendo de la idea de que todos los estupefacientes eran peligrosos hasta que se demostrara lo contrario (Sinha, 2001: 26). Sin embargo, durante las negociaciones del Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971, centrado en las substancias fabricadas de manera sintética por la industria farmacéutica del Norte, los cargos dieron un giro de 180 grados y “ a menos que existieran pruebas concluyentes sobre el peligro de una determinada substancia, ésta no debería penalizarse ” (Sinha, 2001: 27). La Convención sobre el Tráfico Ilícito de 1988 obligaba a las partes firmantes a penalizar todos los aspectos relacionados con el tráfico ilícito de drogas: el cultivo, la fabricación, la distribución, la venta, la posesión, el blanqueo de dinero, etc. ya “ garantizar que los tribunales o las autoridades competentes de cada Estado tratarían dichas actividades ilícitas como delitos graves ” (E/CN.7/590: 48).

La penalización obligatoria de la posesión de drogas para el consumo personal establecida por la Convención de Viena de 1988 fue la primera intromisión – muy polémica, por cierto – en la idea de que el control de la demanda era una cuestión que dependía de la legislación de cada país. El sistema de control creado mediante las convenciones estaba pensado para acabar con la oferta ilícita, mientras que las políticas relacionadas con la demanda se consideraban como una cuestión nacional. Cuando se planteó la posibilidad de establecer una cuarta convención dirigida específicamente a la reducción de la demanda, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) se mostró contraria a la idea porque dudaba que se pudiera aprobar un tratado internacional y vinculante sobre la reducción de la demanda o que dicho tratado fuera el instrumento adecuado para tratar la cuestión. La Junta opinaba que la reducción de la demanda era un cometido que debía desempeñar cada país de manera independiente aunque en algunos casos se necesitara del apoyo internacional. Consideraba asimismo que “ los programas de reducción de la demanda deberían desarrollarse en los ámbitos nacional y local, según la situación real del uso indebido de drogas y teniendo en cuenta el entorno cultural, político, económico y legal ”. (E/INCB/1994/1/Sup.1: 6).

La prohibición en tela de juicio

En realidad, México expresó la frustración compartida por varios países productores de Latinoamérica sobre el desequilibrio inherente al sistema internacional de control de drogas. Así pues, lo que se debía contrarrestar era precisamente ese desequilibrio. Además de esta falta de equilibrio, la comunidad internacional tomó conciencia de que las medidas de control de drogas habían resultado ser ineficaces, cosa que puso en duda la concepción prohibicionista en que se fundamentaba el sistema. El informe de la JIFE de 1992 fue otro de los documentos que ejerció una notoria influencia durante el período precedente a la Asamblea General de 1993. En éste, la Junta incluía por primera vez amplios comentarios sobre el debate de la legalización suscitados al concluir que la política neerlandesa sobre el cannabis infringía los principios de las convenciones (Polak, 1994). La Comisión de Estupefacientes también había dedicado parte de su sesión de 1993 a debatir el informe de la JIFE y coincidía con la Junta en que cualquier intento de legalización del uso no médico de las drogas socavaría el sistema internacional de control de drogas y, por lo tanto, pondría en peligro la ejecución de los tratados internacionales ya existentes en esta materia. Y, según la Comisión de Estupefacientes, estos tratados “ constituyen el pilar del sistema ” (E/1993/29: párr.44).

El entonces director ejecutivo del PNUFID, Giorgio Giacomelli, leyó un discurso en nombre del Secretario General Boutros Boutros-Ghali ante la Asamblea General de 1993 en que se instaba a los Estados miembro a tener presentes dos cuestiones: “ Por una parte, la velocidad con que se extiende el azote, con todas sus consecuencias en la sociedad y la criminalidad; por la otra, el hecho de que la sociedad civil muestra una creciente impaciencia que conduce a tomar soluciones simplistas o derrotistas. Necesitamos, más que nunca, emprender una acción decidida a escala mundial ” (A/48/PV.37:4). La aparición de otro evidente desacuerdo estaba ya a la vista.

Un sistema con dientes

El desacuerdo se hizo más y más evidente durante los siguientes tres días, durante los que varios delegados subrayaron la necesidad de “ reafirmar el compromiso ”, “ reforzar ” y “ fortalecer ” el sistema existente. Como dijo el delegado del Reino Unido, el Sr. Richardson:

Disponemos del mecanismo. Lo que debemos hacer ahora es mejorar su funcionamiento. En especial, necesitamos un frente internacional más unido que defienda la Convención de las Naciones Unidas de 1988. La convención es un instrumento con dientes y debemos conseguir que muerda. ” Así pues, cualquier postura que cuestionara la eficacia de la legislación existente se consideraba como “ derrotismo ” o “ renuncia ””.

El Sr. Bengt Westerberg de Suecia se expresó de este modo:

Se detecta un aumento de estupefacientes ilícitos en todos los ámbitos: cultivo, procesamiento, tráfico y consumo. Algunas personas están abandonando la lucha alegando que el problema de los estupefacientes es insoluble. En realidad, quieren decir que no han podido solventar el problema en el marco de la legislación existente. (…) No debemos darnos por vencidos y aceptar la política cobarde que defienden los partidarios de la legalización .”

El Sr. Antonino Murmura, el Subsecretario de Estado de Italia, compartía este punto de vista:

Debo manifestar mi inquietud sobre la creciente tendencia a favor de la legalización de las drogas y la actitud fatalista que considera que la guerra contra las drogas es una “causa perdida “. Considero que este tipo de postura podrían suponer un gran peligro porque debilitaría nuestro compromiso contra el tráfico de estupefacientes. (…) En estos momentos, por lo tanto, no debemos desanimarnos y retirar nuestro compromiso, sino renovar y asertar nuestra determinación en ganar esta guerra.

El inicio del debate

No obstante, otros delegados emplearon términos como “ revisión ”, “ valoración general ”, “ intentar nuevas estrategias ” y “ replantear nuestras acciones ”. Es cierto que ninguno de ellos abogó por la legalización, pero muchos defendieron un enfoque más indulgente ante el consumo como, por ejemplo, el Sr. Torben Lund, ministro de salud de Dinamarca, afirmando: “ Considero que hemos alcanzado un punto en que debemos comprender que se necesitan nuevos enfoques para abordar el problema de las drogas. (…) Quizá debamos dejar de centrarnos en la aplicación de la ley y ocuparnos más bien de la prevención y el tratamiento.

El Sr. Baltasar Garzón Real también destacó la necesidad de iniciar un debate objetivo. Este magistrado alcanzó después un gran renombre internacional por sus batallas legales contra los escuadrones de la muerte antivascos en España (GAL), los cárteles de la droga gallegos, el dictador chileno Pinochet y Batasuna, un partido político vinculado a ETA. En 1993, El Sr. Garzón actuó como representante del Plan de Drogas Nacional de España y declaró:

Ha llegado el momento de detenernos a reflexionar sobre las soluciones que se deberían adoptar. Tengo la intención de recomendar en mi país el inicio de un debate general para valorar los logros obtenidos y meditar sobre el futuro. Para afrontar un debate de tal naturaleza, debemos deshacernos de todas las opiniones preconcebidas y de los dogmas inquebrantables. Debemos estar abiertos al intercambio de ideas. Sería deseable que las Naciones Unidas siguieran un proceso de reflexión similar en su seno y que lo fomentaran más allá de sus puertas. Esta propuesta es fruto de la convicción de que las Naciones Unidas es el foro ideal y el mejor instrumento de difusión donde intercambiar ideas y donde adoptar decisiones sobre nuevas directrices que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos.

Podría decirse, por lo tanto, que 1993 fue el año de la “ presentación en sociedad ” de la tendencia europea – a la que se suman también Australia y Canadá – que ya está firmemente consolidada bajo el estandarte de la reducción del daño. El debate concluyó el 28 de octubre de 1993 con la adopción de la resolución 48/12 cuyo borrador corrió a cargo de México. Según lo estipulado por la resolución, la Asamblea General solicitaría a la Comisión de Estupefacientes que supervisara y valorara el funcionamiento de los instrumentos nacionales e internacionales de control de drogas para determinar las esferas en que se habían logrado progresos satisfactorios y los puntos débiles. Asimismo, recomendaría al Consejo Económico y Social en su serie de sesiones de alto nivel de 1995 “ los cambios que deben efectuarse en las actividades de fiscalización de drogas ”. Por último, estudiaría la posibilidad de designar un grupo especial de expertos como instrumento adicional para examinar los asuntos en cuestión y formular “recomendaciones concretas para la acción” (A/RES/48/12: art. 9 y 11).

Dann kamen mehrere Initiativen, aber ihr Weg eindeutig politischen Grenzen auf der Suche nach "angemessene Anpassungen" in der Drogen-System definiert. Peru und Bolivien erneuert diplomatischen Bemühungen um die traditionelle Verwendung von Koka in ihren Ländern zu verteidigen. WHO weiter zu versuchen, Boden zu Gunsten der Philosophie der Schadensminimierung im UN-System zu gewinnen und leitete mehrere wissenschaftliche Studien. Sie fingen an, die Notwendigkeit, die Einstufung in den Konventionen über die Produkte von Koka und Cannabis festgestellt überarbeiten zu erhöhen. Die Vorschläge wurden vorgestellt, um die Kosten und Vorteile der Schadensminderung und Entkriminalisierung Strategien zu analysieren. Und im Jahr 1984 begann Mexiko, die Unterstützung benötigt, um einen internationalen Gipfel widmet sich der Reflexion, die letztendlich zur UNGASS 1998 führte halten aufbringen.

Die Stellungnahme des INCB zu Cannabis und Coca

Als Ergänzung zu dem Beschluss der Generalversammlung angenommen wurde, ernannte UNDCP ein spezielles Beratungs-und zwischenstaatliche Gruppe, deren Ziel war es, Empfehlungen zu den zu machen "Änderungen vorgenommen werden." Diese Gruppe hatte den Rat von Herrn Hamid Ghodse, INCB-Präsident über die Wirksamkeit der internationalen Verträge über die Drogenkontrolle (E/CN.7/1995/14). In einem ausführlichen Wertgutachten durch Herrn Ghodse eingereicht, erklärte der INCB: "Im Moment scheint es notwendig zu erheblichen Veränderungen in den internationalen Verträgen über Drogenbekämpfung einzuführen. Es dauert nur wenige technische Anpassungen an einige ihrer Bestimmungen "und einige" Mängel aktualisieren sollten beseitigt werden "(E/INCB/1994/1:. Par 21, b, c).

Da "haben moderne landwirtschaftliche Technologien verwendet und anspruchsvollere, neue Sorten von sehr starkes Cannabis zu entwickeln", erklärte der INCB: "... die Einstufung von Cannabis-Produkten in der Konvention von 1961, nämlich, Cannabis und Cannabisharz, ist veraltet und führt zu Verwirrung. Zum Beispiel wird die Kokablätter nicht in diesem Übereinkommen enthaltenen trotz seines Gehaltes an THC. Dementsprechend empfiehlt der Vorstand, dass darüber nachgedacht werden, die Artikel des Übereinkommens von 1961 über die Kontrolle von Cannabis unter Berücksichtigung der aktuellen und den Ausbau der Kontrolle von, unter anderem, die Kokablätter, stärken werden, die in vielen Fällen enthält mehr als THC Cannabisharz. Dazu kann es notwendig sein, um die Umstufung von Cannabis Pflanze und daraus gewonnene Erzeugnisse in der Konvention von 1961 wiegen um sicherzustellen, dass es eine Korrelation zwischen dem Kraftwerk und seine Produkte "(E/INCB/1994 / 1/Sup.1: 10/11).

Im Fall der Kokablätter, stellte der Board fest, dass "die Unklarheiten zu klären, brauchen." Eines der Ziele ist die Konvention von 1961, in Kraft getreten im Dezember 1964 eingestellt hatte, wurde "abgeschafft" das Kauen der Kokablätter in einem Zeitraum von 25 Jahren, also 1989. Das Übereinkommen auch Fristen für die anderen pflanzlichen Stoffen, die nie erfüllt wurden gegründet, "die Verwendung von quasi-medizinische Opium müssen innerhalb von 15 Jahren abgeschafft werden" und "die Verwendung von Cannabis zu anderen als medizinischen und Die Wissenschaftler müssen so schnell wie möglich in jedem Fall aber innerhalb von 25 Jahren aufhören "(Convention 1961:. Kunst 49). Es ist offensichtlich, dass keines dieser Ziele erreicht. Auf der anderen Seite behauptete der INCB, dass es ein Fehler im Text des Vertrages, weil sie nicht liefern nicht-medizinische Verwendung von Koka-Blatt: Der Konsum von Coca-Tee oder Coca-Tee.

"Also, mate de coca, gilt als harmlos und legal in mehreren südamerikanischen Ländern, ist Teil eines illegalen Aktivitäten im Rahmen der Bestimmungen des Übereinkommens von 1961 und das Übereinkommen von 1988, obwohl das war nicht das Ziel der Tagung Bevollmächtigte, die diese Konventionen "(E/INCB/1994/1/Supp 1.: 11) angenommen.

Der Vorstand bat um eine Überprüfung, wie die 1961 vorübergehend diese traditionelle Verwendung von Koka erlaubt und gefragt, die eine wissenschaftliche Untersuchung der Werte und Risiken, die mit Kau-und Koka-Tee assoziiert führen! Koka. Nach seinen Angaben, schien er recht zuversichtlich über die Ergebnisse dieser Überprüfung: "Der Vorstand ist zuversichtlich, dass die Commission on Narcotic Drugs, auf wissenschaftlichen Studien basiert, solche Mehrdeutigkeiten, die untergraben wurden die Konventionen für eine lange Zeit zu klären" (E / INCB/1994/1/Supp 1:. 11).

Die Beratergruppe

Die zehn Mitglieder der Beratungsgruppe wurden sorgfältig ausgewählt. Mexiko wurde von Miguel Ruiz-Cabañas, der zu dieser Zeit an der mexikanischen Botschaft in Washington tätig und übernahm später die Drogen-Abteilung des Ministeriums für Auswärtige Angelegenheiten ihres Landes vertreten. Die Gruppe gehörte auch die Vereinigten Staaten, Indien, Argentinien, die Russische Föderation, Schweden, Polen, Japan, Ägypten und Nigeria. Der Vertreter des letztgenannten Staates war Philip O. Emafo, die zu jener Zeit war ein Berater des UNDCP und fuhr später fort, Präsident des INCB werden. Nicht zu jedem der Länder, mehr für ihre liberalen Ansichten bekannt eingeladen. Die Gruppe traf sich zweimal in der zweiten Hälfte des Jahres 1994 in Wien. Neben der Unterstützung der Philosophie des INCB lobte seinen Bericht 1992, dass in der Stellungnahme der Gruppe, sofern ein starkes Argument ", um die starke Bewegung entgegenwirken zu demonstrieren, dass das internationale System der Drogenkontrolle, basierend auf der Umsetzung der internationalen Verträge diese Angelegenheit, gescheitert war und dass die einzige Lösung war, legalisieren "(UNDCP/1994/AG.7: párr.5). Ein Mitglied forderte sogar, um zu versuchen zügeln die Idee der "harm reduction", als es galt als eine der Hauptquellen für den gegensätzlichen Positionen. "Harm Reduction gilt als das Trojanische Pferd der Fraktionen, die die Ursache für die Legalisierung verteidigt" (UNDCP/1994/AG.7: párr.60).

Doch "eine detailliertere Studie über die Auswirkungen der Entkriminalisierung Kampagnen und Schadensminimierung, wie von der beratenden Gruppe vorgeschlagenen könnten neue Erkenntnisse liefern, die zu unerwarteten Lösungen führen würden" (E/CN.7/1995 / 14: párr.45). In dem Bericht der Kommission über die Betäubungsmittel, die die Vorschläge des INCB-und Beratungsgruppe webte, empfiehlt der Direktor der Annahme eines dualen Ansatz. Erstens sollte die UNDCP bieten "konkrete und solide Argumente gegen die Legalisierung des Drogenkonsums für nicht-therapeutische" und Zusammenarbeit mit der WHO bei der Erstellung von Berichten über die gesundheitlichen Folgen, sowohl physisch als auch mental, verursacht durch Drogenmissbrauch besonders gefährlich. Zweitens sollte UNDCP ", eine Studie über die Auswirkungen der Entkriminalisierung Kampagnen und Harm Reduction" in Ländern, die solche Maßnahmen bereits eingeführt hatten. Die Kommission würde dann als Orientierungshilfe für die nächsten Schritte zu ergreifen (E/CN.7/1995/14: párr.52).

Die Beratergruppe sekundiert die Idee der Einberufung eines zweiten Internationalen Konferenz über Drogenmissbrauch und illegalen Drogenhandel als 1987. "Die Konferenz würde die Möglichkeit bieten, unter anderem die Beurteilung der Regierung Erfolg bei der Bekämpfung von Drogenmissbrauch und Verabschiedung einer Grundsatzerklärung zur Reduzierung der Nachfrage. Man war der Meinung, dass die Konferenz das geeignete Forum, wo Regierungen zu treffen und könnte UNDCP, die Grundsätze und Positionen auf Legalisierung, Entkriminalisierung, Schadensminderung und andere wichtige Fragen "(UNDCP/1994/AG.7 zu nützen: párr.79). Herr Giorgio Giacomelli, Exekutivdirektor des UNDCP, hallte diese Empfehlung in ihrem Bericht an den CND betonte, dass das Ereignis nicht nur begrenzt werden, um "bekräftigen", sondern "studieren" diese Positionen (E/CN.7/1995 / 14: párr.35).

Die Gruppe hat erkannt, dass Strategien zur Reduzierung der Nachfrage angemessen wäre "im Rahmen eines öffentlichen Gesundheitssystems zu anderen Schadstoffen, darunter flüchtige Lösungsmittel, anabole Steroide, Alkohol und Tabak zu decken." Erinnerte sich an eine Rede von Herrn Giacomelli bei der Eröffnungssitzung der Commission on Narcotic Drugs im Jahr 1994, wenn es wurde festgestellt, dass

"... Immer schwieriger, die weitere Unterscheidung zwischen Substanzen nur unter Berücksichtigung ihrer Rechtsstellung und der gesellschaftlichen Akzeptanz zu rechtfertigen. In dem Maße, Sucht nach Nikotin, Alkohol und Lösungsmittel Missbrauch und Inhalationsmittel kann eine größere Gefahr für die Gesundheit als der Missbrauch anderer Substanzen derzeit unter internationaler Kontrolle, Pragmatismus führen zu dem Schluss, dass die Fortsetzung darstellen disparate Strategien, um ihre Auswirkungen zu minimieren, ist letztlich ein Maß für künstliche, irrational und unrentabel "(UNDCP, 1994).

Die Beratergruppe vereinbart mit dem INCB, die jene Punkte der Konventionen, die schwach oder widersprüchlich korrekt sollte. Diese dem Geschäftsführenden Direktor, darauf hinzuweisen, dass zur Durchführung dieser Mission führte, könnten Sie ein vereinfachtes Verfahren und integriert in den Konventionen. Diese Methode ermöglicht es jedem Unterzeichner der Konvention eine Änderung beim Generalsekretär der Vereinten Nationen, die anderen Unterzeichner verbreitet werden. Für den Fall, dass nach 18 Monaten, kein Land dieser Einwand, die Änderung wirksam wird automatisch (E/CN.7/1995/14: par.13). Allerdings glaubte er, dass dieses Verfahren nicht mit den vorgeschlagenen Bestimmungen zu arbeiten. Daher empfohlen, dass die Commission on Narcotic Drugs, zusammen mit dem INCB, UNDCP, um eine "Expertenrunde, die Gültigkeit der bestehenden Definitionen in den Übereinkommen von 1961 und 1971 zu untersuchen, mit besonderem Augenmerk auf mehrere Produkte bestellen angefordert von Cannabis und Coca-Blatt "(E/CN.7/1995/14: párr.46c). UNDCP auch vorgeschlagen, dass die Einrichtung eines Forums, einer Platte oder einer Arbeitsgruppe, um die Fortschritte zu überwachen und die Wirksamkeit der alternativen Entwicklung zu beurteilen.

Dann luden sie die Mitgliedsstaaten der Narcotics Board schriftlich auf solche Empfehlungen Stellung zu nehmen. Die Stellungnahmen wurden in einem zweiten Bericht des Geschäftsführenden Direktors des CND ein Jahr später (E/CN.7/1996/3) zusammengefasst. Australien, Österreich, Belgien, Brasilien, Kolumbien, Peru, dem Vereinigten Königreich und Südafrika waren die Länder, die ihre schriftlichen Antworten vorgelegt. Peru wird geschätzt, dass "es notwendig war, um die traditionellen Wege der Behandlung der Frage der Drogenbekämpfung überdenken", und dass daher sollte eine internationale Konferenz "sein, auf die Zukunft ausgerichtet und innovativer Lösungen fördern, anstatt übermäßig beeinflusst durch traditionellen Wege zur Lösung des Problems. " Peru und Südafrika unterstützt den Vorschlag, eine Expertengruppe zum Thema Koka und Cannabis zu bilden und ein ähnliches Forum für alternative Programme zur Entwicklung zu evaluieren. Südafrika und Australien unterstützt die Idee der Durchführung einer Studie über die Auswirkungen der Entkriminalisierung und Schadensminderung Politik, mit der Bedingung, wie von Australien zum Ausdruck gebracht, dass, wenn solche Programme Natur geschätzt wurden auch "mussten andere Programm-Modelle zu bewerten Kontrolle von Drogenmissbrauch, und dass sie jede Evaluierung dieser Programme zu tun, einschließlich derjenigen, basierend auf der Eindämmung der Schäden, sollte ausgewogen und unparteiisch sein. " Was den zweiten Teil des Doppel-Plan, sollen zur Erleichterung der "konkreten und geerdet Argumente gegen eine Legalisierung", Australien fühlte, dass, wenn die Studie fertig war, "sollte fair und adressieren die Argumente für und gegen Legalisierung, so konnte ich legen eine ausgewogene und offene Diskussion. " Der zweite Bericht der Kommission über die Betäubungsmittel in seiner nächsten Sitzung zu entscheiden, ob UNDCP sollte eine Expertengruppe ein, um auf alternative Entwicklung zu arbeiten, eine andere über den Status des "verschiedene Produkte von Cannabis und Coca-Blatt bestellen "Und wenn man die Idee der Legalisierung sollte untersuchen," unter Berücksichtigung der Argumente von Befürwortern und Gegnern einer solchen Legalisierung. "

Letzter Halt: Commission on Narcotic Drugs 1995/1996

Laut Robin Room, der die Generaldebatte während der Sitzung der Commission on Narcotic Drugs im Jahr 1995 analysiert: "Der bekannteste Dissident dominante Rhetorik muss es in den Niederlanden zu finden. Dieses Land hat innerhalb der CND eine Rolle, die der junge von der Geschichte über des Kaisers neue Kleider verglichen werden könnte angenommen:. Des Charakters aufrichtig " Als Beispiel zitiert den niederländischen Vertreter Zimmer, wenn er sagt: "Die ganze Situation in Bezug auf 'kriminogenen gewaltige Multiplikatoreffekte" definiert werden kann (...) Mit der Umsetzung des Übereinkommens von 1988 werden wir unser Wissen zu vertiefen. Aber nicht nachlassen dem Sturm "(Zimmer, 1999). Während die meisten Delegierten waren sich einig, dass die Situation jedes Jahr verschlechtert, wenige wagten, um das Problem zu Fehlern der Strategie oder Herausforderung Konventionen zuschreiben und zu verteidigen, den Bedarf an alternativen Ansätzen. Der dominante Diskurs nur durch verdoppelte Anstrengungen befürwortet und fördert die Zusammenarbeit: "Die Situation ist beängstigend, sondern muss Weg, um eine konzertierte Aktion geben und nicht eine Quelle der Entmutigung sein", sagte norwegischen Delegierten. Uruguay warnte vor der Gefahr des bloßen Ausdruck der abweichenden Ansichten: "Wir fühlen eine tiefe Sorge um die Meinungen, die sie zu Gunsten der Droge Liberalisierung zum Ausdruck gebracht haben. (...) Die Vereinten Nationen sollten ihre privilegierte Stellung zu nutzen und zeigen eine klare Haltung. Jeder Zweifel, Zögern oder übermäßige Überprüfung der Gültigkeit der zu erreichenden Ziele untergraben würde unser Engagement. (...) Unsere Ziele sind so edel und unflexibel. Und nie gelingen, wenn es Misstöne sind. Wir können nicht nachgeben und wir müssen fest auf unsere Ziele "(Zimmer, 1999) stehen.

Allerdings hielten die Misstöne zu klingeln. Interpol, wie die Niederlande äußerten Zweifel an der Gültigkeit der Strategie, um die Ziele zu erreichen. Als Bilanz aus der allgemeinen Debatte des Jahres 1995: "Ich erinnere mich an den Titel des Films" Im nächsten Jahr zur gleichen Zeit ". Die Jahre ohne die Situation geschehen, um eine wirkliche Verbesserung zu erleben. (...) Wir hoffen, dass im nächsten Jahr, im Gegensatz zu diesen können wir von echten Fortschritt sprechen. " Australien weiterhin die Notwendigkeit für mehr offene Debatte zu verteidigen: "In der Zeit, dass einige Staaten in Frage stellen, die Wirksamkeit der Verträge und verweist auf einfache Lösungen, wie zum Beispiel die Legalisierung, müssen wir die Möglichkeit, alternative Maßnahmen der Bestrafung und des Austauschs betrachten Eindrücke über die Kommission. Es sollte auch weiterhin alternative Strategien zu erkunden. Wir sprechen uns nicht für eine bestimmte Änderung, aber wir beschränken uns auf die Feststellung, dass wir nicht ausschließen, neue Ansätze, die nicht den aktuellen Paradigmen können entsprechen. (...) Die Commission on Narcotic Drugs sollten Ansätze als legitim Schadensminimierung und nicht ablehnen rundheraus ab. " Bolivien sagte, dass "es unmöglich war, den gleichen Weg einzuschlagen" und gebeten, einen Weltgipfel halten, um "die Ursachen des Scheiterns dieses Systems der Kontrolle" (Zimmer, 1999).

In der nächsten Sitzung, die im April 1996 in Kraft war, musste die CND zu entscheiden, was mit den Empfehlungen der beratenden Gruppe und dem INCB und die Kommentare von den Mitgliedstaaten vorgelegten tun. Die Vorschläge sollen dazu gedient, die Debatte zu öffnen und ebnen den Weg für Veränderungen im Regime wurden verworfen eins nach dem anderen haben:

"Es gab zwar einige Unterstützung für die Einberufung einer Sitzung von einer Gruppe von Experten, die Angemessenheit der aktuellen Definitionen des Übereinkommens von 1961 und das Übereinkommen von 1971 zu untersuchen, mit besonderem Bezug auf die verschiedenen Produkte der Cannabis-und Coca-Blatt, (...) äußerte die Ansicht, dass es Treffen von Expertengruppen zu anderen Fragen in die Zuständigkeit des International Narcotics Control "einberufen werden (E/1996/27:. Supp 7, párr.16 .)

Lo que, dicho en otras palabras, significaba que no se iba a reexaminar la situación del cannabis y de la coca.

La posibilidad de estudiar la despenalización y el concepto de la reducción del daño se vio obstaculizada de otro modo:

Se expresó una fuerte oposición a la legalización del uso de drogas para fines no terapéuticos. Esta medida no sólo sería contraria a las disposiciones de los tratados internacionales sobre fiscalización de drogas, sino que representaría además un grave revés para la cooperación internacional en materia de fiscalización de drogas. “Si bien se mostró cierto apoyo a que el PNUFID realizase investigaciones sobre la cuestión de la legalización del uso de drogas para fines no terapéuticos, se observó que esta investigación podría ser mal interpretada por los proponentes de la legalización ” (E/1996/27: Supp. 7, párr.21).

Esta idea sólo se “ manifestó ” y no se aprobó, pero indicaba que no existía un consenso al respecto y que, por lo tanto, no se podría realizar el estudio.

Schließlich wies sie den Vorschlag, eine internationale Konferenz als 1987, die Änderungen der Übereinkommen angenommen hätte organisieren. Als ein Grund würde argumentiert, dass eine "hohen Kosten" in einer Zeit, als "die Vereinten Nationen durch die schlimmste Finanzkrise seit ihrer Gründung weitergegeben werden. Die Kommission stellte fest, dass viele der Ziele einer Konferenz könnte auch durch die Einberufung einer Sondersitzung der Generalversammlung "(E/1996/27: Sup.7, para.18) erreicht werden. Im System der Vereinten Nationen wird häufig aus wirtschaftlichen Gründen, um Pläne ohne die Notwendigkeit, aus Gründen der Begründung liefern zu stoppen verwendet. Die Wirtschaftskrise, die angespielt weitgehend von der Tatsache, dass die Vereinigten Staaten habe es versäumt, ihre Quote zu zahlen und schuldete dem UN Billionen abgeleitet. So verabschiedete die Kommission über die Betäubungsmittel eine Entschließung (E/CN.7/1996/L.16), die zur Feier dessen, was zum 1998 UNGASS empfohlen. Sein Ziel war "Ein erneuertes Engagement von Regierungen, Drogenmissbrauch und illegalen Drogenhandel zu bekämpfen und damit die Umsetzung des Instruments der internationalen Drogenkontrolle" (E/1996/27: Sup.7 , para.17). Der Inhalt des Papiers war voller Beruhigung und Begriffe wie "Wert", "Studium", "wissenschaftliche Überprüfung", "Schwächen zu identifizieren", "geeignete Anpassungen" oder "neue Strategien" nicht überlebt hat die Sitzung CND und daher nicht in der endgültigen Auflösung wider.

Das Treffen auf hoher Ebene des ECOSOC im Jahr 1996

Bevor Sie die Ergebnisse der Sitzung vor der Generalversammlung vorlegen können, müssen sie durch die Wirtschafts-und Sozialrat (ECOSOC) zu gehen, begrüßt die Agentur die Kommission als eine ihrer Agenturen. Der ECOSOC widmet ein Segment der High-Level-Drei-Tage-Analyse der Ergebnisse der Sitzung der Commission on Narcotic Drugs (E/1996/SR.10-15). Der Präsident des INCB, machte Herr Schröder sehr deutlich seine Ansicht während der Eröffnungssitzung: "Die Regierungen sollten nicht vergessen, dass die Experimente im Bereich der Schadensminderung werden derzeit in mehreren Ländern durchgeführt wurde entwickelt unterworfen sein könnten, indem diejenigen, die die Legalisierung von Drogen befürworten zu missbrauchen. (...) Nach Auffassung der Kammer nicht begründen kann, die Legitimität des Drogenkonsums unter der Rubrik "Schadensminimierung". "

Aber Australien wurde nicht von diesen Aussagen nicht einschüchtern. Die australische Delegierte sagte, dass Maßnahmen zur Schadensminimierung vertrat die Schlüsselfaktor in der Strategie Ihres Landes. Diese Maßnahmen begannen, ohne ihm die Voraussetzung für die Beseitigung von Drogenmissbrauch angewendet werden. Während es möglich war, dass solche Strategien werden nicht für alle Länder führen, war es unbestreitbar, dass hatte sehr positive Ergebnisse bei der Verringerung der sozialen, wirtschaftlichen und Gesundheit in Australien erreicht. Die Sondersitzung der Generalversammlung für 1998 geplant würde "eine ausgezeichnete Gelegenheit, um festzustellen, ob Verbesserungen in den Strukturen bis zu ihrer Wirksamkeit im Kampf der internationalen Gemeinschaft gegen Drogen stärken gesetzt waren nötig."

Die Niederlande verteidigten ihren pragmatischen Ansatz zur nationalen Cannabis. In Anbetracht, dass die Strategien nicht so weit weder realistisch noch effektiver, könnte die Lösung für das Drogenproblem nur durch das Lernen aus den Fehlern der Vergangenheit zu finden. Die niederländische Regierung hatte das Thema aus verschiedenen Blickwinkeln, von denen viele innovative, wobei einige dauerhafte Ergebnisse erhalten worden war gerichtet. "Besonderer Wert wurde auf die Verwendung von harten Drogen zu reduzieren, weil die von ihnen verursachte Schäden ist viel schwerer als die aus dem Konsum von Cannabis. Durch die Trennung des Marktes für weiche Drogen Konsumenten harter Drogen ging die Zahl der Cannabiskonsumenten auf zu harten Drogen war äußerst gering. Das grundlegende Prinzip der Differenzierung beide Märkte erwies sich als sehr positiv und die Regierung nicht einleiten rechtliche Schritte im Falle der Besitz kleiner Mengen Cannabis für den persönlichen Verbrauch. "

Portugal erklärte, dass Regierungen sollten offen sein für die öffentliche Debatte um geeignete Lösungen zu finden, besonders wenn es Zweifel an der Wirksamkeit bestimmter Maßnahmen. Die Beobachter der Schweiz sagte, dass trotz der enormen Anstrengungen der internationalen Gemeinschaft gewidmet, um die Bedrohung der Droge zu bekämpfen, sie hatten sehr schlechte Ergebnisse erzielt. "Die internationale Gemeinschaft sollte nicht aufgeben, um in Enttäuschung über die Rückschläge, aber die Gelegenheit nutzen, um Strategien für die Zukunft Kriterien zu analysieren und es auch tun, mit einem offenen Geist, der bereit ist, von den Erfahrungen anderer zu lernen und Erfahrung wenn es erforderlich ist."

Diese Ansichten waren aber nur Ausnahmen. Insgesamt hat das Treffen die vorherrschende Diskurs. Der ECOSOC gab seine Zustimmung zu dem Bericht der Commission on Narcotic Drugs, einschließlich der Empfehlung, eine Sondersitzung der Generalversammlung im Jahr 1998 zu halten. Anschließend präsentierte der Generalsekretär der Vereinten Nationen einen Bericht an die Generalversammlung über die möglichen Ergebnisse dieses Treffens vollständig von jedem Anflug von Kritik gespült. "In der Sondersitzung könnte erneut auf die Bedeutung von Verträgen über internationale Drogenkontrolle (...) und bestätigen ihre Relevanz und Effektivität." Es würde auch helfen "l ograr weltweite Einhaltung und Umsetzung bis zum Ende des Jahrtausends." Auch die Ergebnisse des Treffens "führen könnten Regierungen auf, die politische Bedeutung der Drogenkontrolle und erneuertes Engagement zu bekräftigen." Schließlich könnten die Diskussionen um "Globalisierung und Harmonisierung der verschiedenen bilateralen und regionalen Ansätzen" (A/51/469) führen. Die Vorbereitungen für die UNGASS 1998 wurden unter der Verantwortung der Kommission über die Betäubungsmittel und seinen verschiedenen vorbereitenden Ausschüsse in Wien ins Leben gerufen.

WHO: "Sechs Horsemen Ride '

Doch wie beschrieben, gibt es noch eine Episode in der Geschichte der Drogenkontrolle der UN Commission on Narcotic Drugs, die nicht handeln konnte. Die Weltgesundheitsorganisation (WHO) spielt seine eigene Rolle in der politischen Entscheidungsfindung UN-Drogen-und es macht einen relativ unabhängig von dem Trio aus denen sich der Kern der Drogen-System und wird von UNDCP zusammen Der INCB und CND. Diese Rolle ist zu empfehlen, welche Liste die Konventionen von 1961 und 1971 bestimmte Stoffe sollten die Teilnahme ihrer gesundheitlichen Auswirkungen werden begrenzt. Genau zu diesem Zweck einberufenen die alle zwei Jahre ein Expertenkomitee für Drogenabhängigkeit. Die WHO hat immer im Widerspruch mit dem Medikament Kontrollsystem eingerichtet worden, da es nie hat die Logik hinter der derzeitige Unterscheidung zwischen legalen und illegalen Substanzen verstanden. Seit seiner Mission ist es, nur Blick auf die Auswirkungen auf die Gesundheit, die in der Regel bezieht sich auf "Drogen, einschließlich Alkohol und Tabak." Die letzten beiden Substanzen stellen an die Organisation große Kopfschmerzen, dass illegale Drogen Listen der Suchtstoffübereinkommen klassifiziert. Zum Beispiel, nach eigenen Angaben zeigen, ist die Menge aller illegalen Drogen verantwortlich für den Verlust von 0,6% des "Jahr der disability-adjusted life" (Disability-Adjusted Life Years, in englischer Sprache), im Vergleich zu 6,1% von Alkohol und Tabak (WHO, 2001) verursacht.

Als er das Jahrzehnt begann gegen den Drogenmissbrauch 1990, erstellt, die einen Stoff Missbrauch Programm (Programm für Drogenmissbrauch, oder PSA, in englischer Sprache) und bestellt sechs Experten an Personal, um den Beitrag zu stärken WHO in diesem Bereich. Das British Journal of Addiction begrüßte die Entscheidung mit einem Leitartikel mit dem Titel "Sechs Reiter reiten:. WHO startet ein neues Programm auf Drogenmissbrauch" Einer der Kolumnisten in der Zeitschrift feierten die Ankunft des PSA ", da kann man jetzt die Aufmerksamkeit auf das Ungleichgewicht zu korrigieren, viel zu in Richtung Verringerung des Angebots und der Strafverfolgung, deren Praktizierende erinnern, durch die Kraft der geneigte seinen Glauben an die "böse" der Menschenhändler und der Chemikalien, einer jener ehrliche Makler der Gerechtigkeit, die so viele unschuldige Frauen zum Tode verurteilt wegen Hexerei "(Haworth, 1991). Er verwies auf die historische Dokument mit dem Titel Discoverie of Witchcraft (Discovery of Witchcraft), im Jahre 1584 aus Protest gegen die steigende Flut an der Verfolgung von Unschuldigen von den abergläubischen Klerus, ein Buch, dass König James I von England auf dem Scheiterhaufen verurteilt veröffentlicht. Haworth legte großen Wert auf die Rolle der PSA zu wissenschaftlichen Daten, mit denen etwas Vernunft auf das Drogenproblem hinzufügen und geben, dass "Ich hoffe, niemand würde wollen, zu feuern." Ereignisse nach dem Bilanzstichtag darauf hin, dass Haworth etwas optimistisch war.

Der begeisterte PSA-Team beschlossen, die Arbeit des Fachausschusses zu erweitern, um ein breiteres Spektrum von Fragen im Zusammenhang mit Reduzierung Nachfrage zu decken. So traf sich der Fachausschuss 1992 mit zwei Zielen. Zuerst sollten Sie die Klassifizierung von zehn Substanzen überprüfen und auf der anderen Seite haben wir Experten, um "die verschiedenen Strategien und Ansätze zur Verringerung Substanzgebrauch und ihren Folgen" (WHO, 1993: 1)-Studie .

Tras debatir la tradicional práctica de la masticación de la coca en los Andes y el uso del khat en África, el Comité “ recomendó que se realizaran estudios que analizaran posibles cambios en las disposiciones de la fiscalización internacional con respecto a estos patrones de uso tradicional ” (WHO, 1993: 20). En el informe del Comité también se concluía que el “ objetivo primordial de los programas nacionales para la reducción de la demanda debería ser minimizar el daño asociado al uso de alcohol, tabaco y otros estupefacientes. (…) El Comité recomendó que, para alcanzar una eficacia óptima, las políticas nacionales debían orientarse hacia objetivos explícitamente definidos de 'reducción del daño', tanto a corto como a largo plazo ” (WHO, 1993: 35-36). Según Robin Room, uno de los expertos que participó en la reunión, esta conclusión se alcanzó “ no sin algunas protestas ”, refiriéndose a otros dos componentes del Comité: Hamid Ghodse, que después se convirtió en presidente de la JIFE, y Philip O. Emafo, también miembro del ya citado grupo consultivo de 1994 y actualmente presidente de la Junta. Aún así, al final se sacó adelante el informe, que “ adoptó miras relativamente amplias con respecto a la reducción del daño ya que, por ejemplo, la regulación de la oferta se contemplaba como una de las posibles estrategias a seguir con este fi n” (Room, 1997).

El proyecto sobre cocaína de la OMS

En 1992, el PSA presentó un proyecto sobre cocaína de la OMS y el UNICRI ( WHO/UNICRI Cocaine Project , en inglés) que contaba con fondos procedentes del gobierno italiano y en el que participaba un grupo de destacados investigadores académicos. El UNICRI tiene su sede en Italia y sus siglas son la abreviatura del Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia. Los proyectos de investigación se desarrollaron, en parte, como respuesta a la Cumbre Mundial Ministerial sobre Drogas, celebrada en Londres en abril de 1990, con el objetivo de formular políticas de reducción de la demanda y “ combatir la amenaza de la cocaína ”. Según un comunicado de prensa emitido por la OMS en marzo de 1995, el proyecto sobre cocaína fue el mayor estudio a escala mundial realizado hasta el momento sobre el uso de esta substancia. Se recopiló información en 22 ciudades y en 19 países sobre cuestiones como el uso de la cocaína y de otros derivados de la hoja de coca, sus usuarios, sus efectos sobre éstos y sobre la comunidad, así como sobre la respuesta de los gobiernos ante esta problemática. Se abordaron todos los aspectos del problema: desde los masticadores de hojas de coca en los Andes a los fumadores de crack en Nueva York y Lagos, pasando por los usuarios que se inyectan cocaína en São Paulo y San Francisco o los que la esnifan en Sydney y El Cairo. El comunicado de prensa también aclaraba que “ las a veces imprevistas conclusiones del estudio no reflejan la posición oficial de la OMS ” (WHO, 1995).

En la reunión de la Comisión de Estupefacientes de marzo de 1995 se difundió un dossier informativo en que se resumían los resultados del estudio (WHO/UNICRI, 1995). En él, cabía encontrar conclusiones como las siguientes:

La mayoría de países participantes coinciden en que el uso ocasional de cocaína no desemboca necesariamente en problemas físicos o sociales graves ni leves. (…) En todos los países participantes, son mayores los problemas sanitarios derivados del uso de substancias legales, sobre todo del alcohol y del tabaco, que del uso de la cocaína. (…) El consumo de hojas de coca no parece provocar efectos negativos sobre la salud y, en cambio, posee una función terapéutica, ritual y social positiva en las comunidades indígenas andinas. (…) La OMS /PSA debería investigar los efectos terapéuticos de la hoja de coca.

La mayoría de autoridades considera que la erradicación del uso de la cocaína y otros estupefacientes es una meta poco realista. No obstante, si el uso de estas substancias se prolonga, los efectos negativos de dicho uso no tienen por qué ser inevitables. En la mayoría de países participantes, existe una minoría de la población que se inicia en el uso de la cocaína o de productos afines, los usa de manera ocasional durante un determinado período de tiempo y las consecuencias negativas que sufre por ello son inexistentes o leves, incluso años después de usarlas. Este hecho indica que es posible reducir, si no eliminar por completo, el uso nocivo de la cocaína.

El mayor interrogante que plantea el futuro es saber si las organizaciones internacionales, como la OMS y el PNUFID, así como los gobiernos nacionales, seguirán concentrándose en tomar medidas para la reducción de la oferta, como la destrucción y la substitución de cultivos y la imposición de la ley, ante la crítica y el cinismo crecientes acerca de la eficacia de estos enfoques. Países como Australia, Bolivia, el Canadá y Colombia están interesados en estudiar una serie de posibilidades para legalizar y despenalizar el uso y la posesión personal de cocaína y de productos afines. Se deben evaluar con mayor detalle los efectos negativos de las políticas y las estrategias actuales y desarrollar enfoques alternativos. (…) Los enfoques nacionales y locales en estos momentos, que prestan una atención excesiva a las medidas de control punitivas, podrían acrecentar el desarrollo de problemas relacionados con la salud.

En cuanto el dossier informativo empezó a circular por los pasillos de la ONU , los funcionarios estadounidenses hicieron uso de su gran influencia para evitar la publicación del estudio. “ El gobierno de los Estados Unidos ha quedado sorprendido al comprobar que el estudio parece exponer argumentos a favor del uso positivo de la cocaína, ” fue la respuesta de Neil Boyer, el representante de los Estados Unidos en el 48° período de sesiones de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra. Alegó que el programa de la OMS sobre el abuso de substancias estaba “ encaminado en la dirección equivocada ” y que “ socavaba los esfuerzos de la comunidad internacional por erradicar el cultivo ilícito y la producción de coca ”. Denunció que existían “ indicios del apoyo de la OMS en programas para la reducción del daño y de colaboraciones previas de la OMS con organizaciones que defendían la legalización de las drogas “. Y, a continuación, amenazó expresamente con que “ si las actividades de la OMS en materia de drogas no consiguen reafirmar los enfoques probados para la fiscalización de drogas, se recortarán los fondos asignados a los programas correspondientes ” (WHA48/1995/REC/3).

Patricia Erickson, una catedrática de la Universidad de Toronto que participó en el estudio como investigadora, defendió la integridad de éste:

El equipo original estaba formado por una serie de expertos cuyas investigaciones sobre la cocaína se habían demostrado científicamente, recibían financiación, se habían publicado y habían superado la evaluación arbitrada de otros científicos. Es decir, que se siguieron las normas habituales en estos casos. Por supuesto, muchos de los resultados han desmentido por completo la imagen de la cocaína como una droga asesina que esclaviza a la gente. Esa idea es propia de la mitología de los años 20. No se puede negar que la cocaína puede ser fuente de problemas y que es motivo de preocupación, pero concluimos que las personas que trabajan y se dedican a otras actividades podrían hacer de ella un uso recreativo. El estudio no pretendía dar una mala imagen de la cocaína, sino ahondar en todo el espectro de su uso en diversos países ” (Taylor Martin, 2001).

La evaluación arbitrada es una parte fundamental y habitual de los procedimientos de cualquier estudio realizado o patrocinado por la OMS . En el 48° período de sesiones de la Asamblea General, el Sr. Boyer solicitó al Gabinete del Director General, Sr. Piel, “que debería encontrarse alguna manera para que la evaluación arbitrada del estudio fuera efectuada por personas reconocidas como verdaderos expertos en el campo de la investigación, de conformidad con la estricta normativa de la OMS en esta esfera” (WHA48/1995/REC/3). Aunque el coordinador del proyecto sobre cocaína, Mario Argandoña, había solicitado a Hans Emblad, responsable del PSA, que se abstuviera de hacer pública cualquier versión del informe en la palestra del control de drogas hasta que se hubieran completado los procedimientos de la evaluación arbitrada, el Sr. Emblad estimó oportuno informar en la sesión de la Comisión de Estupefacientes de 1995 sobre los interesantes resultados de la investigación, cosa que propició la intervención de los Estados Unidos.

La secretaría del proyecto emitió varias listas que incluían diversos nombres de posibles supervisores que fueron de acá para allá durante más de dos años. Fue imposible alcanzar un acuerdo sobre quién debería hacerse cargo de la tarea y, por lo tanto, nunca se adoptó una decisión definitiva sobre el proyecto. Aunque algunos de los expertos del estudio pudieron publicar parte de sus investigaciones, la mayoría de los resultados del proyecto sobre cocaína de la OMS y el UNICRI nunca salieron a la luz. Así fue como cientos de páginas que contenían valiosos hechos y opiniones sobre la coca y la cocaína, fruto del trabajo de tres años de más de 40 investigadores y asesores, acabaron finalmente “ en la hoguer a”.

El proyecto sobre cannabis de la OMS

El PSA inició el proyecto de la OMS sobre los factores de riesgo derivados del uso del cannabis ( WHO Project on Health Implications of Cannabis , en inglés) en el año 1993. La OMS había publicado su último informe sobre el cannabis hacía ya 12 años y, en respuesta a las “ numerosas peticiones ” para que realizara un nuevo estudio, la organización designó un grupo de expertos científicos sobre la materia (WHO/MSA/PSA/97.4: 1). Se acordó que uno de los temas de investigación se encargaría de realizar una “ Evaluación comparativa de las consecuencias físicas y psíquicas derivadas del uso del alcohol, el cannabis, la nicotina y los opiáceos ”. El informe, que se publicó en agosto de 1995, concluía: “ Considerando los patrones de uso, el cannabis representa un problema para la salud pública mucho menor que el del alcohol y el tabaco en las sociedades occidentales ” (Hall, 1995).

De acuerdo con uno de los investigadores, algunos responsables de la OMSenloquecieron ” al leer el informe (New Scientist, 1998). En un comunicado de prensa, la OMS defendía su decisión de suprimir la conclusión comparativa del informe final alegando que no existía “ ningún intento por ocultar información y la decisión de no incluir dicha comparación en el informe final se fundaba en criterios científicos que no tenían relación alguna con presiones política s” (WHO, 1998). La versión definitiva del informe, publicada en 1997, incluía el siguiente comentario sobre la polémica comparación del cannabis con el alcohol y el tabaco:

El grupo de expertos que preparó la revisión de los conocimientos sobre el cannabis en 1985 incluyó una sección en el borrador del informe que se proponía comparar las evidencias sobre las consecuencias sanitarias del cannabis con los riesgos para la salud de una serie de drogas lícitas e ilícitas como el alcohol, el tabaco y los opiáceos. Sin embargo, la fiabilidad y la importancia para la salud pública de dichas comparaciones es dudosa. (…) El riesgo cuantitativo del uso del cannabis supone una gran incógnita puesto que se carece de estudios epidemiológicos fidedignos y, por lo tanto, estas comparaciones tienden a ser de carácter más especulativo que científico ” (WHO/ MSA/PSA/97.4: 29).

El Informe Mundial sobre Drogas 1997

A finales de 1996, se había conseguido neutralizar las posturas y recomendaciones más polémicas de los años precedentes. Seguramente por eso, al lobby defensor de la “ tolerancia cero ” no le hizo mucha gracia ver cómo resurgían algunas de estas ideas en el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU en 1997. El informe, elaborado bajo los auspicios del PNUFID, reflejaba en muchos aspectos el clima más abierto que caracterizó al período precedente a la UNGASS y mostraba las iniciativas tomadas por la OMS y el PSA por racionalizar el debate.

Sobre la controversia del cannabis, por ejemplo, el informe señala:

Es innegable que, en algunas personas y según el tipo de uso, el cannabis provoca problemas en la salud física y mental como, por ejemplo, pérdida de memoria a corto plazo, pérdida de concentración, problemas motores, afecciones bronquiales y pulmonares, etc. Por otro lado, dicho consumo no presenta los mismos patrones de uso continuado a largo plazo o dependiente como el fumar cigarrillos y no existe un índice de mortalidad atribuido directamente a los efectos acumulativos del cannabis”. El informe concluye que “(a) en el contexto de las drogas ilícitas, parece la menos nociva y (b) por una serie de motivos, quizá relacionados con su situación como droga prohibida, los costes sociales y sanitarios derivados de su uso han sido hasta el momento menos perjudiciales que los del tabaco y el alcohol ” (UNDCP, 1997).

Se dedicó todo un capítulo al “ Debate sobre regulación y legalización ” (UNDCP, 1997: pp.184-201), escrito con la intención – como se menciona en la contraportada – de ir “ más allá de la retórica que suele acompañar a este asunto:

Durante los últimos años han aumentado las críticas que afirman que los fondos dedicados a la 'guerra contra las drogas' se han malgastado y que el régimen de fiscalización de drogas, en lugar de favorecer la salud y el bienestar de las naciones, podría haber agravado la situación. (…) La sensación de haber alcanzado un punto muerto en el campo de las políticas sobre drogas ha dado pie a la aparición de numerosos grupos de presión que reivindican un cambio en la fiscalización de drogas internacional que implicaría suavizar el régimen prohibicionista – por ejemplo, modificando las Convenciones existentes en materia de fiscalización de drogas – y conceder mayor importancia a las medidas para la reducción del daño asociado al uso indebido de drogas. Dado que estos grupos son de origen heterogéneo y están integrados por investigadores, políticos, científicos médicos, economistas y destacados líderes de opinión, movidos en su mayoría por una motivación seria y fundada, representan un gran reto a la filosofía actual sobre fiscalización de drogas.

Si bien no presenta la legalización como un asunto prioritario, el capítulo desmonta muchos de los prejuicios predominantes en el debate y procura suavizar las posturas enfrentadas. “ El debate sobre la regulación se ha desviado de su debido curso debido a un excesivo extremismo: por un lado, el grupo defensor de la 'tolerancia cero' y, por el otro, el de los legalizadores ”. El Informe Mundial sobre Drogas hacía constar el amplio abanico de posibilidades políticas señalando: “ Las leyes – incluidas las Convenciones internacionales – no son inamovibles y pueden modificarse si la voluntad democrática de las naciones así lo desea ”.”

El fortalecimiento del mecanismo de la ONU

El primero de toda una serie de conflictos durante el período previo a la UNGASS surgió ya en la primera reunión del Comité Preparatorio en Viena, en marzo de 1997. En un punto del orden del día llamado 'Aplicación de los tratados internacionales en materia de fiscalización de drogas', varios países – Australia, México, Sudáfrica, Suecia y Tailandia – presentaron una resolución sobre “ fortalecer el mecanismo de las Naciones Unidas para la fiscalización internacional de las drogas ”. El proyecto de la resolución reconocía que existía un elevado índice de uso indebido, cultivo, producción y distribución de estupefacientes y substancias psicotrópicas, así como de tráfico de drogas; un índice que, además de elevado, iba en constante aumento. Por este motivo, era necesario efectuar una revisión íntegra del mecanismo de control de drogas existente. Se solicitó al Secretario General que “designe un pequeño grupo de expertos independientes para emprender una revisión general sobre la manera en que han evolucionado los esfuerzos contra las drogas ilícitas dentro del sistema de las Naciones Unidas y con la finalidad de formular medidas dirigidas a reforzar la cooperación internacional contra las drogas ilícitas en el futuro” (E/CN.7/1997/L.6/Rev.1).

Tanto los Estados Unidos como el Reino Unido desaprobaron la palabra “ independientes ”, así que la versión final se refería a “ un pequeño grupo de expertos seleccionados tras efectuar las consultas pertinentes con, entre otros, los gobiernos ”. Además, en la versión definitiva se aclaraba que el “ fortalecimiento del mecanismo de la ONU ” debería realizarse “ en el marco de los tratados internacionales existentes sobre fiscalización de drogas ”. Un año después, en marzo de 1998, el Secretario General Kofi Annan designó un grupo de “ trece expertos de alto rango ”. En realidad, el comité estaba integrado por la junta directiva del Comité Preparatorio al completo y por algunos otros delegados nacionales (UNIS/NAR/627). Tras su primera reunión, en abril, el grupo preparó un informe sobre los progresos realizados para la UNGASS y, tras otras dos reuniones, presentó sus resultados durante el período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes en marzo de 1999 (E/CN.7/1999/5).

Como comentario adicional, el grupo estimó:

… aunque el determinar si un tratado era o no era adecuado no era de su incumbencia, había varias cuestiones esenciales que afectaban al régimen internacional de fiscalización de drogas de las que había que ocuparse con carácter prioritario. Una de esas cuestiones era la capacidad de la Comisión para desempeñar las funciones que le encomendaban los tratados. El Grupo de Expertos advirtió que la Comisión no se había ocupado todavía de algunas cuestiones fundamentales de la fiscalización de drogas de las que habían tratado ampliamente los medios informativos, incluida la ejecución de proyectos sobre la prescripción de heroína a los toxicómanos y el cambio en la forma en que la sociedad percibe el uso indebido de drogas y su mayor tolerancia ”.

A pesar de su escaso margen de maniobra y de la ausencia de miembros independientes ajenos al sistema de las Naciones Unidas, los trece componentes del grupo señalaron ciertas deficiencias en el funcionamiento de éste. Por ejemplo, coincidió en que el plan de acción de las Naciones Unidas sobre fiscalización del uso indebido de drogas no había alcanzado sus objetivos, tal como se había remarcado durante una reciente valoración nada favorable. Asimismo, recomendaba intensificar la colaboración entre el PNUFID, el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y ONUSIDA. Con respecto al funcionamiento de la Comisión de Estupefacientes, el grupo opinaba: “ En los últimos años, la Comisión ha tendido a dejar de ser una entidad técnica para convertirse en una entidad más política. (…) Las cuestiones relativas a la fiscalización de drogas, de importancia crítica o creciente, tampoco se abordaron adecuadamente, en parte como consecuencia de la forma en que estaba estructurado el programa de trabajo de la Comisión. La situación estaba socavando poco a poco el papel de la Comisión como principal órgano normativo de las Naciones Unidas en materia de fiscalización de drogas ”. Como resultado de todo ello, durante los años posteriores se han celebrado más reuniones entre los períodos de sesiones, ha aumentado la coordinación entre los países donantes y receptores del PNUFID y se han incorporado “ Debates temáticos ” al período de sesiones ordinario de la Comisión de Estupefacientes para fomentar una discusión más centrada y sustancial acerca de cuestiones clave sobre las políticas.

UNGASS 1988: el compromiso

El Comité Preparatorio que se reunió en marzo de 1997 tenía que decidir qué país asumiría la presidencia. México, que había desempeñado un papel fundamental en la organización de la Sesión Especial, se presentó como candidato con el apoyo del bloque GRULAC de países latinoamericanos y del Caribe. Los Estados Unidos, no obstante, sentían cierta inquietud por el tono crítico que había adoptado México recientemente. Así que echaron mano de la dimisión, hacía apenas un mes, del general Gutiérrez Rebollo, conocido como el “ zar antidroga ” de México propiciada por las acusaciones de que había estado protegiendo a Amado Carrillo Fuentes, el principal narcotraficante mexicano (Fazio, 1997). Con la excusa de la corrupción generalizada en los organismos antidroga mexicanos, los Estados Unidos impidieron la candidatura de México. Y sólo tras largas horas de negociaciones entre bastidores se alcanzó un acuerdo para apoyar la presidencia de Portugal.

México siguió representando un destacado papel durante los preparativos de la UNGASS presidiendo el grupo intergubernamental encargado de elaborar el borrador de los Principios rectores de la reducción de la demanda de drogas, uno de los documentos clave en la agenda de la UNGASS. México también presentó proyectos de texto sobre cuestiones como el blanqueo de dinero y los precursores químicos. El objetivo de México, en palabras del representante permanente ante la ONU de dicho país en Viena, consistía en adaptar el régimen internacional de control de drogas para que la reducción de la demanda adquiriera mayor importancia “ equilibrando así una estrategia que previamente estaba sesgada hacia un aspecto del problema ” (Lajous Vargas, 1998).

Se confiaba en que la UNGASS marcaría el fin de la “ época de señalar con el dedo ”. Como indicó el presidente colombiano Ernesto Samper en su discurso ante la Sesión Especial: “ Nadie está tan libre de pecado como para tirar la primera piedra ”. Tanto México como Colombia destacaron que se debería acabar con la antigua dicotomía entre países tradicionalmente productores y consumidores para dar paso al principio de la “ responsabilidad compartida ”. Este principio, según su opinión, debería convertirse en la piedra angular del control internacional de drogas y, para ello, no sólo había que admitir los desequilibrios del pasado, sino también que las fronteras tradicionales se habían desdibujado con el paso del tiempo. Tras una serie de arduas negociaciones, centradas en cuestiones sobre la reducción de la demanda y los precursores químicos, el resultado final de la UNGASS reflejó el ambiente que se respiraba. Al menos, en esencia. Muchos de los documentos aprobados hacen hincapié en la responsabilidad del “ Norte ” para, entre otras cosas, reducir la demanda, regular el comercio de precursores químicos, controlar la producción de estimulantes de tipo anfetamínico (EA) y abordar cuestiones como el blanqueo de dinero.

El principal impedimento para alcanzar este nuevo equilibrio surgió a partir de una propuesta presentada por Pino Arlacchi, al que se nombró nuevo director ejecutivo del PNUFID durante el proceso de preparación, en septiembre de 1997. Su plan SCOPE, cuyas siglas en inglés corresponden a la Estrategia para la Eliminación de la Coca y la Adormidera, se proponía erradicar estos cultivos en un plazo de diez años, es decir, para el 2008, e instaba a hacerlo en Colombia, Bolivia, Perú, Birmania, Laos, Vietnam, Afganistán y Pakistán, los ocho países en que se concentra la producción de coca y opio (Blickman, 1998). El plan SCOPE resucitó el discurso sobre un “ mundo libre de drogas ” mediante la total eliminación de cultivos relacionados con éstas, y habría devuelto el peso de la responsabilidad a los países productores de opio y coca.

Aunque el plan nunca se aprobó, aportó el impulso necesario para la adopción del artículo más polémico de la Declaración Política de la UNGASS: el artículo 19 que exhorta a “ eliminar o reducir considerablemente el cultivo ilícito del arbusto de coca, la planta de cannabis y la adormidera para el año 2008 ” (A/RES/S-20/2). Tras un acalorado debate, se acordó que se fijaría ese mismo año como fecha límite para “ eliminar o reducir considerablemente la fabricación, la comercialización y el tráfico ilícito de sustancias sicotrópicas, comprendidas las drogas sintéticas y la desviación de precursores ” así como para “lograr resultados importantes y mensurables en la esfera de la reducción de la demanda para el año 2008”. Estos son los puntos que constan en la agenda para la revisión de mitad de período de abril de 2003: “ examinar los avances alcanzados y los obstáculos encontrados ” cuando nos encontremos a mitad de camino del plazo fijado para 2008.

Durante la Sesión Especial, fueron pocos los delegados que siguieron manifestando sus dudas acerca del frágil consenso que tanto costó alcanzar. Raymond Kendall, Secretario General de Interpol, comentó: “ A pesar de que la aplicación de la ley constituye la razón de ser de Interpol, no creemos que sea la panacea de todos los males asociados a la problemática de la droga ”. Destacó la necesidad de nuevas políticas que actuaran especialmente sobre los factores que conducen a la aparición y al desarrollo de los denominados comportamientos anormales. Ello implicaría hacer frente a programas de reducción del riesgo con seriedad y conciencia, desde la perspectiva obligada de la salud pública. Añadió también que “ una nueva política no debería ser tan ingenua como para confundir la realidad con la fe demagógica y partir de información objetiva y de investigaciones multidisciplinarias ”. De modo parecido, el ministro de asuntos exteriores de los Países Bajos, Hans van Mierlo, insistió en la necesidad de iniciar estrategias basadas en nuevos resultados: “ Lo primero que deberíamos hacer sería evaluar los resultados de nuestros esfuerzos hasta el momento para poder discernir qué es lo que realmente funciona. No nos dejemos acorralar por las discusiones ideológicas del pasado al estudiar futuras estrategias. Ciñámonos en cambio a los hechos que hemos podido constatar a partir de nuestras prácticas durante los últimos años ” (A/S-20/PV.1-9).

Sin embargo, desde que se celebró la UNGASS en 1988, no se han tomado demasiadas iniciativas en ese sentido. El programa PSA de la OMS se desmanteló y se fundió de nuevo en 2000 con el Departamento de Salud Mental del que se había separado en 1990. Pino Arlacchi, el director ejecutivo del PNUFID, censuró gran parte del Informe Mundial sobre Drogas 2000. El capítulo sobre regulación, que debía ser la continuación del de 1997, desapareció por completo. El coordinador, Francisco Thoumi, abandonó la agencia manifestando su protesta. “ Arlacchi estaba muy preocupado porque el borrador original no reflejaba su visión de la situación de las drogas en el mundo. Consideraba que era demasiado pesimista y que no mostraba los recientes progresos alcanzados en la lucha contra la droga. Solía argüir que el problema mundial de las drogas estaba a punto de solucionarse y que sólo eran tres países lo que suponían un verdadero problema: Colombia, Afganistán y Birmania” (Thoumi, 2002). Parte del personal de PNUFID se vio obligado a abandonar la agencia o dimitió por sus diferencias con Arlacchi. Hubo una purga – por no hablar de caza de brujas – para limpiar el sistema de control de drogas de la ONU de cualquier elemento supuestamente “ derrotista ” que pudiera romper el ' espíritu de unión '.

Conclusiones

Die Operation selbst basierend auf dem Konsens der Kontrollmechanismus der Vereinten Nationen zur Drogenkontrolle hat zu Situationen geführt neugierig. "Illegale Drogen können die meisten paradox sein. Irrationales Verhalten, das im Prinzip zeigen die Menschen, die sie zu nutzen ist manchmal typisch für viele die das nicht tun "(Grinspoon, 1993) sollte. In seinem Herzen, "die meisten Behörden sind der Ansicht, dass die Drogenbekämpfung ein unrealistisches Ziel ist" und dass das derzeitige System nicht über die nötige Effektivität. Aber sobald setzten sich in den Konferenzräumen von Wien und New York, klettern auf den fahrenden Zug des Konsenses und der Mehrheit der Vertreter weg von der üblichen Rhetorik wird durchgeführt, während die Minderheit versucht, um so unbemerkt wie möglich. Also, nach einem Jahrzehnt der Konferenzen auf hoher Ebene, in der vereinbart wurde, dass "das Böse schneller als die Heilung ausbreitet", verlangsamt jede Initiative zu "identifizieren die Ursachen der Ineffizienz dieses Systems der Kontrolle." Die Ergebnisse der wissenschaftlichen Studien, die von der UNO gesponsert haben bewusst vernachlässigt und jede Initiative zu machen "Änderungen vorgenommen werden 'befindet sich im Wind. Ungeachtet dessen schloss sich die internationale Gemeinschaft im Jahr 1988 gesammelt, es könne in 10 Jahren, was nicht in den 25 erreicht wurde, eine Frist in der Konvention von 1961 gesetzt bekommen.

Der INCB sagte bereits in ihrem Bericht von 1994: "Die internationale Gemeinschaft hat den Wunsch, dass anstelle der Wiedereröffnung der Debatten, zieht es vor, entwickeln gemeinsame Strategien definiert und erweitert seine Prinzipien zu etablieren, wie man Maßnahmen stärken ausgedrückt Drogenkontrolle "(E/INCB/1994/1/Sup.1: 8). Egal, ob die Strategie bietet keine positiven Ergebnisse, solange die internationale Gemeinschaft mehr Engagement zeigen, um. "Wir hoffen, dass im nächsten Jahr, im Gegensatz zu diesen können wir von echten Fortschritt sprechen" "Jeder Zweifel, Zögern oder übermäßige Überprüfung der Gültigkeit der zu erreichenden Ziele untergraben würde unser Engagement." Die vielen Beschwerden - von der "internationalen Gemeinschaft" - zu "analysieren Strategien für die Zukunft Kriterien und tun es auch mit einem offenen Geist, der bereit ist, aus früheren Lektionen und Erfahrungen zu lernen ist, wenn necesari oder" haben traf sich mit Anschuldigungen manichäischen - typisch für den Kalten Krieg - ". unsere edle Sache" auf den Verrat

Por lo tanto, no es de extrañar el hecho de que “ la sociedad civil muestre una creciente impacienci a”, según observó muy acertadamente el Secretario General. Los resultados de la revisión de la UNGASS, que tendrá lugar en abril de 2003, sin duda se convertirán, tal como predijo el presidente de la Sesión, en “ la prueba de fuego para demostrar la capacidad de respuesta de la comunidad internacional ante los complejos problemas planteados tras el fin de la guerra fría ”. Para superar la prueba, quizá sería buena idea retomar algunas de las iniciativas del período precedente a la UNGASS y volver a añadirlas a la agenda. Las circunstancias han variado considerablemente desde entonces y, en estos momentos, podrían alcanzarse conclusiones distintas:

(1) Transcurridos ya cinco años, ya pesar del compromiso político renovado en la UNGASS, no se ha realizado ningún avance en términos de consumo y producción. Los ministros quedarían en el más completo ridículo si, en la reunión de abril, se limitaran a seguir afirmando que para 2008 habrán conseguido “ eliminar o reducir significativamente ” los cultivos de coca, la adormidera y la cannabis y la producción de drogas sintéticas.

(2) La Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU (ODC, siglas en inglés) está experimentando un proceso de reforma emprendido por su nuevo director ejecutivo, Antonio Costa, que permitirá a la agencia despedirse de la crisis de los últimos años y de la censura impuesta por su predecesor. Puede que ello amplíe la capacidad del PNUFID, que se enmarca dentro de la ODC, para ejercer su función como “ centro de investigación ” animando el debate político sobre las drogas en el ámbito internacional.

(3) En el Plan de Acción desarrollado para aplicar la Declaración sobre los principios rectores de la reducción de la demanda de drogas de la UNGASS, los países se comprometieron a ofrecer “ todo el espectro de servicios, incluida la reducción de las consecuencias perjudiciales para la sociedad y la salud del uso indebido de drogas ” (A/RES/54/132). El drama del SIDA en todo el mundo ha puesto de relieve la necesidad de tomar medidas de reducción del riesgo para afrontar la propagación del virus relacionada con el uso de drogas por vía intravenosa. La Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA adoptada por la UNGASS en junio de 2001 insta explícitamente a las naciones a garantizar para 2005 un mayor acceso a equipo esterilizado para inyecciones, ya fomentar “actividades para la reducción de los daños causados por el consumo de drogas” (A/RES/S-26/2: art. 52). Así pues, resulta imposible – además de irresponsable – seguir evitando un debate abierto sobre el concepto de reducción del daño en el ámbito de la Comisión de Estupefacientes.

(4) Varios países han relajado sus leyes sobre el cannabis y en toda Europa y el Canadá se están desarrollando debates más objetivos sobre la posibilidad de la despenalización y la legalización. Este clima político vuelve a plantear en el ámbito de la ONU las tradicionales dudas acerca de las incoherencias en los tratados sobre el cannabis y la coca. Tal como ya se señaló en 1971, el cannabis “ no forma parte – y, objetivamente, nunca lo hizo – de las disposiciones de un tratado cuyo objetivo explícito consiste en prevenir la 'adicción a los estupefacientes.' La inclusión del cannabis en un tratado sobre estupefacientes fue una equivocación debida a los datos médicos y científicos erróneos de que disponían los delegados cuando se preparó el proyecto del tratado ” (Leinwand, 1971).

Aunque la historia presentada en este artículo atestigua los límites del funcionamiento racional del mecanismo de control de drogas de la ONU , estos últimos acontecimientos podrían crear las condiciones necesarias para que un grupo de países con ideas afines puedan acabar con la actual parálisis. El ministro de exteriores George Papandreou anunció una iniciativa tomada por la presidencia griega de la UE en ese sentido: “ El primer paso para encontrar nuevas maneras de abordar el problema de las drogas debería consistir en una evaluación exhaustiva de los tratados internacionales en esta materia. Debemos verificar su eficacia, poner al descubierto sus puntos débiles y presentar propuestas con miras a encontrar otros métodos para formular y aplicar las políticas sobre drogas ” (Papandreou, 2002).

Reconocimientos

El autor desea expresar su agradecimiento al Fondo Europeo para Políticas de Drogas NEF, por el apoyo financiero brindado al Transnational Institute durante el período de investigación y redacción de este documento.

Martin Jelsma
TNI , enero de 2003

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Radical Party